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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2009.

Idega rexeita o emprego de granito brasileiro nas obras da Cidade da Cultura

IDEGA rexeita o emprego de granito brasileiro nas obras do Gaias, parece ser que o goberno galego desexa crear maias paro e pobreza en Galiza importando granito para obras públicas. Parece ser que o granito que sirve para levantar en Barcelona a Sagrada Familia de Gaudi non sirve para construir en Compostela.

Desde Idega de novo pedimos o cese das obras da Cidade da Cultura.

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Comuneros de Parga critican que el granito de la zona no se emplee en las obras del Gaiás

La polémica por el uso de piedra de Brasil para las obras de la Cidade de Cultura -que se construye en el monte Gaiás, en las afueras de Santiago de Compostela- tiene también una dimensión comarcal cuyos ecos se hicieron notar ayer. El presidente de la comunidad de montes de Parga, David Díaz, lamentó que la Xunta no emplease materiales de Galicia.

«Un insulto». Esa fue la opinión que le merece a Díaz la decisión de comprar piedra en el extranjero cuando en Galicia hay material que, dijo, puede competir con «calquera parte do mundo». Tanto en la zona de Parga, en donde las canteras ocupan terrenos de la comunidad de montes que explota la empresa Ingemarga, como en Mondoñedo, donde también hay yacimientos, se puede encontrar material que, explicó Díaz, no alcanza unos precios «prohibitivos» como el comprado en el extranjero.

Por otro lado, Díaz manifestó que la utilización de ese material daría más salida al granito de las canteras, con lo que, agregó, se favorece la actividad de la empresa que lo extrae, Ingemarga. La empresa llegó a presentar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectaría a 64 empleados, aunque luego lo retiró; sin embargo, la disminución de la plantilla se logró igual, tras cerrar un acuerdo sobre bajas incentivadas con 55 trabajadores. Díaz destacó que la utilización de la piedra impulsaría la actividad en una empresa que pese a sus conflictos recientes aún está, dijo Díaz, a la cabeza de puestos de trabajo generados en el municipio.

Díaz aconsejó a la Xunta que contactase con el sector para asesorarse sobre los materiales que se extraen en Galicia.

En Parga, en el mes de julio, se celebra un certamen de cantería al que asisten artesanos de toda Galicia. Díaz destacó ayer que algunos participantes se dirigían a la organización para llevarse alguna cantidad -siempre suele sobrar-, lo que refleja, dijo, su calidad.


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IDENTIDADE GALEGA  a favor da reforma da Lei que impoña novas e mais severas restriccios a inmigración ilegal, IDEGA amosase favorable a restricción da posibiolidade de reagrupación familiar en todolos casos.

IDEGA

 




O negocio do "buenismo antifa", o a hipocresia dos progres subvencionados....

Retomamos da hemeroteca este artigo de Minuto DIgital polo seu actual interese.

Organizaciones
EL NEGOCIO DE LAS SUBVENCIONES DE ESTEBAN IBARRA Y EL MOVIMIENTO CONTRA LA INTOLERANCIA


El Movimiento contra la Intolerancia, anteriormente denominado Jóvenes Contra la Intolerancia, y presidido por Esteban Ibarra se ha especializado en el cobro de subvenciones de todo tipo, pese a carecer de una red de asociados que le permita una presencia más allá de los medios de comunicación. Se calcula que a lo largo del año 2004 percibió más de 30 millones de las antiguas pesetas en subvenciones de diferentes organismos públicos, entre los que se encuentran desde Ministerios hasta ayuntamientos. Esa cifra se multiplica hasta más de 150 millones a lo largo de los años que lleva funcionando. Pero ¿qué se oculta tras el Movimiento Contra la Intolerancia?

Jóvenes Contra la Intolerancia se organizó entre 1990 y 1991 tras el fracaso de la emisora de radio Onda Verde, situada en el madrileño barrio de Arganzuela, concretamente en la plaza de Luca de Tena. Onda Verde estaba dirigida por Esteban Ibarra, aunque en la práctica la persona que llevaba el día a día de la emisora, según ha podido saber Minuto Digital, era su mujer Monse. Estéban Ibarra había sido miembro del Partido Comunista de España Marxista Leninista PCE(ML), organización que tras disolverse se reconvirtió en la Convención Republicana de los Pueblos de España. Durante su militancia en estas organizaciones de la izquierda radical madrileña Esteban participó en la fundación de Onda Verde, con la imagen de una radio alternativa. Sin embargo desde el inicio Onda Verde, fue dirigida como un lugar destinado al proselitismo político para la extrema izquierda y a la obtención de fondos y subvenciones, hasta el punto de cobrar a quienes querían emitir por la emisora. Además el autoritarismo en la forma de manejar la emisora era tan evidente que internamente se hablaba de la existencia de una “monsecracia”, en clara alusión a la mujer de Esteban Ibarra.

A comienzos de los 90 varios compañeros de viaje de Esteban Ibarra de la época del PCE-ML, junto a este y su inseparable mujer creaban Jóvenes Contra la Intolerancia, fijando su sede operativa en el piso del madrileño barrio de Lavapiés en que vive la pareja. Según han manifestado a Minuto Digital personas cercanas a Ibarra, varias de las reuniones en que se dilucidaron como iba a ser la estrategia política de la asociación y su forma de desarrollo se mantuvieron en la antigua sede del PCE-ML situado en la calle Libertad, 7 de Madrid. Desde allí, se montó la asociación, que inicialmente se dedicaba exclusivamente a denunciar la violencia procedente de sus enemigos de la extrema derecha, temática que fue ampliando a lo largo de los años con el objetivo de ampliar la base de obtención de subvenciones.

Jóvenes Contra la Intolerancia pese a carecer de militancia real, se centraba en realizar informes con datos supuestamente relevantes sobre la existencia de grupos armados de extrema derecha, y apoyados por periodistas con pasados políticos similares que trabajaban en diferentes medios de comunicación, comenzaron a trabajar en clave de lobby. Es decir, prácticamente ninguna afiliación lo que hace que nadie debata la línea y la mayor presencia en medios de comunicación posible. Para ello, Esteban Ibarra como Presidente de Jóvenes Contra la Intolerancia siempre tuvo muy presente la importancia de los medios de comunicación y siempre ha sido una persona con una gran capacidad para generar titulares.

Ante la llegada al poder del Partido Popular y con ello la posibilidad de perder las cuantiosas subvenciones que recibía al estar excesivamente alineado a tesis identificadas con la izquierda, Esteban Ibarra decide dar un giro a Jóvenes Contra la Intolerancia. En primer lugar cambia el nombre de la asociación, que se transforma en Movimiento, sobre todo acuciado porque en todos los círculos juveniles y asociativos de la capital sonaba a chiste que una persona de más de 50 años fuera presidente de “Jóvenes” contra la intolerancia. En segundo lugar abandona casi totalmente una parte de su dialéctica contra la derecha y la extrema derecha y varía su discurso contra la violencia terrorista de ETA. Además comienza a presentarse ante temas a los que nunca había prestado atención, como la violencia doméstica. Como vemos, Ibarra tiene una clarividente capacidad para hablar siempre de aquellos temas que están en el candelero, y que por lo tanto le garantizan una presencia abundante en medios de comunicación. A su exiguo discurso hasta entonces Esteban Ibarra le añade temas de lo más diverso, como la homofobia, el maltrato infantil, derechos del pueblo gitano o la integración social de discapacitados. Incluso cambia su habitual indumentaria, abandonando el tradicional polo negro Lacoste y apareciendo con americana. Todo para demostrar su cambio ante las nuevas circunstancias políticas. Con ese cambio de imagen el PP le acepta como uno de los suyos hasta el extremo de otorgarle en 1998 la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid o nada menos que la Cruz de la Orden de Isabel La Católica en 1999 por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores.

A partir de la llegada de nuevo del PSOE al gobierno tras el 11-M Estéban Ibarra vuelve a transformar de nuevo su imagen para volver a adaptarse a los tiempos del talante. De nuevo y ante el cambio de situación política reaparece en temas vinculados con la violencia de grupos de extrema derecha (caso Costa Polvoranca), la intolerancia religiosa hacia las minorías y especial la islámica o en informes sobre la violencia en los campos de fútbol. Incluso se le ha vuelto a ver en algún medio de comunicación con su famoso polo negro Lacoste.

Pero ¿porqué todo este ir y venir? El Movimiento Contra la Intolerancia es una cáscara vacía, sin más militancia que la de Ibarra, su mujer y un exiguo grupo de colaboradores de siempre a los que han unido a varios jóvenes llegados hasta allí por la vía del voluntariado, y por tanto sin estructura real ni sistemas de financiación más allá de las subvenciones otorgadas por administraciones públicas. Esa necesidad de financiación pública hace que esta asociación no realice actividades relevantes más allá que las relacionadas con presencia en medios de comunicación o en manifestaciones o actos a los que hay asegurada cobertura mediática. Los más de 150 millones de las antiguas pesetas cobrados en subvenciones por esta asociación a lo largo de su vida justifican los permanentes vaivenes y da una clara idea de lo que representa en realidad el Movimiento Contra la Intolerancia.

Galicia es líder de las autonomías con más población nativa, un 88%

Tendencias como el retorno de emigrantes, el frenazo de la inmigración y un clásico apego a la tierra son algunos de los factores que explican que Galicia sea la autonomía española con mayor porcentaje de población autóctona. Más del 88% de los residentes en la comunidad nació en alguna de las cuatro provincias, una cifra muy superior al resto de España. La diferencia con el conjunto del Estado es muy destacable, puesto que la media de las 17 autonomías ronda el 71%. Y es que los flujos migratorios han provocado que el 29% de la población española resida en una comunidad distinta de la que nació, bien por ser extranjero o bien porque se ha mudado de autonomía.

A la vista de los datos, la situación de Galicia -donde la mayor parte de su población es nativa- contrasta con la de otro grupo de comunidades que, en el estricto sentido demográfico, han perdido parte de su identidad. El caso más evidente es el de Baleares. Casi la mitad de sus habitantes (el 46%) nació fuera de las islas, una circunstancia que tiene que ver con la masiva llegada de extranjeros a la comunidad insular en búsqueda de un retiro dorado, especialmente desde Alemania y Reino Unido. Algo similar sucede en Madrid. Sólo el 54% de los madrileños tiene como lugar de nacimiento la propia comunidad, en la que reside un gran número de inmigrantes y de españoles llegados de otras autonomías.

Todo lo contrario pasa en Galicia, una comunidad tradicionalmente emigrante y poco dada a recibir habitantes de otras partes de España o del extranjero. Extremadura, Andalucía y Castilla y León son autonomías que también cuentan con una población mayoritariamente nativa.

Poco cambio en una década

De hecho, la situación en Galicia apenas ha variado en los últimos diez años, una etapa marcada por la llegada de un gran contingente de inmigrantes a España. Desde 1999, el porcentaje de población nativa en la comunidad gallega ha pasado del 92,1% al 88% actual. Pero en el conjunto del Estado, este indicador se rebajó del 79% al 71%, es decir, que se ha reducido el doble que en la comunidad.

La amplia mayoría de la población de Galicia está inscrita en el registro civil de alguno de los 315 concellos gallegos. Pero la situación varía en función de cada municipio. El peso de la población nativa se ha ido reduciendo paulatinamente en algunos ayuntamientos con circunstancias especiales, geográficas o demográficas. El concello con menos población nacida en Galicia es el municipio ourensano de A Mezquita (un 67,1%), algo que se explica por su cercanía a Zamora y a Portugal.

Otros ayuntamientos de la comarca de Valdeorras están en la misma situación, ya que atraen a un buen número de trabajadores extranjeros. Por razones distintas, Avión y Beariz figuran entre los municipios 'menos gallegos' de Galicia. En el padrón municipal de ambos figura una importante cifra de emigrantes nacidos al otro lado del Atlántico.

En la cara inversa, si existiese un ranquin de los concellos 'más gallegos', estaría encabezado por dos municipios: Abadín (Lugo) y Monfero (A Coruña). Ambos sobrepasan el 97,6% de población nativa en Galicia, lo que indica que las personas nacidas fuera de la comunidad de Galicia son una auténtica minoría. A continuación, los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúan a otros municipios que también superan el 95% de población nacida en Galicia. A Capela, Mesía, Dodro, Valga o Bueu están en este grupo.

JACOBO REY/AGN • SANTIAGO


Todo cuanto es identitario es nuestro

Todo cuanto es identitario es nuestro

Durante mucho tiempo nos hemos llamado nacionalistas. El término nos gustaba. Además, rimaba con el de activistas (lo cual inquietaba al burgués). Resonaba como un desafío, frente a nuestros enemigos a los que designábamos con un término simplificador: los “bolches”. Mas también, es necesario decirlo con claridad, porque «nacionalistas» marcaba la diferencia con «nacionales», esos “vientres blandengues” siempre prestos al compromiso –es decir al acomodo– con un Sistema que nosotros, por nuestra parte, queríamos abatir.
Y todavía seguimos queriendo, evidentemente, abatirlo. Mas el tercio ha cambiado. El término «nacionalistas», más allá del vínculo sentimental que nosotros le otorgamos con relación a nosotros mismos, está objetivamente ligado al fin de un mundo –el de los Estados-naciones, heredados del Siglo XIX–. A pesar de que ciertos nostálgicos, para quienes aún pervive las más de las veces determinada simpatía, intentan todavía mantener la ilusión y muestran su creencia en que las naciones tienen un futuro. Jugando por otra parte con la confusión entre pueblos y naciones.
Nosotros que queremos la Europa de los pueblos, creemos en el futuro de los pueblos. Sabemos que la necesidad de pertenencia y enraizamiento que anida en todo individuo normalmente constituido encuentra respuesta en esas comunidades orgánicas que son los pueblos. Y que la solidaridad natural, espontánea, que rebuscan en la jungla liberal los individuos se expresa a través y dentro de las comunidades étnicas, portadoras de identidad. Y si los europeos lo dudan, no tienen más que mirar alrededor de ellos mismos, en las ciudades llamadas “sensibles” (o “difíciles”..., o “con problemas”..., etc...): las comunidades alógenas nos dan el mejor de los ejemplos. En ellas la identidad es vivida espontáneamente: se hace piña contra los galos (1).
No renegamos, en absoluto, de los tiempos de la lucha nacionalista. Había que hacerla, por necesidad. La hicimos. Mas por otro lado comprendimos rápidamente –¿Acaso no es cierto, viejos camaradas de Europe Action?– que el verdadero combate se situaba sobre la escala de Europa y no sobre la línea azul de los Vosgos (o la nevada cordillera de los Pirineos). La misma Europa trágicamente desangrada durante el Siglo XX por dos guerras criminalmente fratricidas, para el mayor de los provechos del imperialismo capitalista yankee, que es quien, a fin de cuentas, se ha llevado las castañas del fuego.
Guardemos en el corazón, con respeto y afecto, ese término de «nacionalistas» que fue nuestro estandarte. Mas el deber de lucidez que debe guiar a todo buen combatiente nos conduce a guardarlo en el estante de los recuerdos. Pues, no en vano, las palabras son armas. De ahí que deben ser escogidas con sumo cuidado, a fin de obtener la mejor eficacia en el combate. Y la conclusión es simple, evidente: el envite identitario es la clave de los grandes conflictos contemporáneos, en el marco del choque de las civilizaciones. Por ello, consecuentemente, nosotros somos combatientes identitarios europeos.
 Pierre Vial


(1) Galos en Francia, y cualquier pueblo autóctono en el resto de Europa.


[Traducción y adaptación a cargo de Enrique Bisbal~Rossell. El texto precedente corresponde al editorial de Pierre Vial para el número 11, del equinoccio de primavera de 2002, de la revista Terre et Peuple. La Revue]


Convención Identitaria 2009

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O PP comeza o desmantelamento de Mancomún despedindo os seus técnicos

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A pesar de que o Goberno anunciara que mantería o pulo polo software libre iniciado na anterior lexislatura, a Consellaría da Presidencia comezou a liquidación de Mancomun, o organismo público creado xustamente para desenvolver este tipo de tecnoloxías en Galiza e en galego. Estes días, os empregados empezaron a recibir as cartas de despedimento e é posíbel que o propio organismo desapareza ou se manteña con novo persoal e novos obxectivos. Nos últimos meses, os membros do equipo de Mancomun, dirixidos por Xesús Baleato, denunciaran a intención do Goberno de reducir o investimento en software libre ao tempo que asinaban novos contratos con empresas do sector, caso de Microsoft, que manteñen unha política totalmente oposta en canto ao acceso da tecnoloxía por parte dos usuarios e as empresas.

 

 

Mancomun naceu no 2005 como parte do pacto de goberno entre PSdeG e BNG. Baixo a estrutura da Consellaría de Innovación iniciou diversos proxectos para introducir programas de software libre no tecido produtivo e tamén nos computadores da Administración. O seu deseño estrela foi o Galinux, un sistema operativo completo en galego que permitía facer un uso do computador completo (internet, ofimática, vídeo e audio...) sen necesidade de comprar software engadido. As súas vantaxes foron gabadas por diferentes representantes da industria e incluso da política. Nas últimas semanas, até o alcalde de Lalín, o popular Xosé Crespo, se mostrou favorábel ao seu desenvolvemento.

Fontes de Mancomun lamentaron a decisión da Xunta mais recordaron que o desenvolvemento de proxectos de software libre desde Galiza seguirá en pé grazas ao traballo de iniciativas particulares agrupadas en diversas redes.




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